La inclusión como forma de vida es desde hace tiempo un ideal social que busca que todas las personas sin importar su condición, estatus, religión, preferencia sexual, política, entre muchas otras cosas que nos hacen diferentes y tan comunes como afinidades y gustos; nos permitan convivir juntos.
La lucha de grupos vulnerados en sus derechos ha llevado a la concientización de gobiernos para garantizarlos, no obstante la parte cultural e individual con referencia a la representación del otro es y ha sido un gran reto a fin de verlo como ser humano.
Transitar a este modelo ha implicado diversos elementos como la tecnología, el aparato legislativo y el de los servicios de gobierno por mencionar algunos.
En este sentido quiero hacer mención que dentro del tecnológico de acuerdo a Juan Carlos Tedesco el uso de la tecnología ha logrado que la información llegué a más personas, sin embargo también se generan más desventajas ya que hay muchas personas que no tiene acceso, lo que genera exclusión.
Otro elemento son las leyes que emanadas por los congresos en lo operativo siguen dejando fuera a muchas personas de su cumplimiento por causas como la impunidad.
De la misma manera en los servicios públicos en México se observa que se trata de llegar a mas personas de acuerdo al cumplimiento de leyes que sustentan la accesibilidad de más personas, sin embargo muchos servicios ahora separan a hombres de mujeres, lo que genera exclusión en un plano objetivo, más allá de las necesidades de grupos vulnerables como las mujeres.
Hoy en día la pandemia de COVID-19 ha logrado dejar ver qué afecta a todos por igual y que también hemos logrado humanizarnos y encontrar acciones comunes para evitar los contagios. He podido ver en el supermercado el respeto a los espacios, tolerancia a grupos vulnerables para que se atiendan más rápido, entre otras cosas, pero lo que quiero decir es que si hemos podido ir cambiando ciertas culturas como de higiene, claro que podemos cambiar hacia nueva culturas de aceptación a lo diverso, al diferente.
Uno de los grandes retos de esta situación de Contingencia sanitaria es no permitir que el miedo domine nuestras acciones, no es posible que todos estos esfuerzos de cambio se contaminen con acciones de unos cuantos que ahora excluyen a personal médico y de enfermería, la línea hacia la discriminación puede ser rebasada lo que por ende atenta contra los derechos humanos.
Considero que es tiempo de ser pacientes, tolerantes y que podamos regular nuestras emociones a fin de no ser invadidos por el pánico, lo que nos llevaría cómo hemos visto en casos aislados a la transgresión de derechos, estamos ante un gran reto y solo llevamos una semana, ojalá que este tiempo de distanciamiento social sea un tiempo de reflexión a cambios de aceptación a la diversidad.
Para complementar está reflexión, los invito a ver este vídeo que integra parte de estas ideas y complementa el hacer en estos tiempos y nuestra responsabilidad de cambio.
La lucha de grupos vulnerados en sus derechos ha llevado a la concientización de gobiernos para garantizarlos, no obstante la parte cultural e individual con referencia a la representación del otro es y ha sido un gran reto a fin de verlo como ser humano.
Transitar a este modelo ha implicado diversos elementos como la tecnología, el aparato legislativo y el de los servicios de gobierno por mencionar algunos.
En este sentido quiero hacer mención que dentro del tecnológico de acuerdo a Juan Carlos Tedesco el uso de la tecnología ha logrado que la información llegué a más personas, sin embargo también se generan más desventajas ya que hay muchas personas que no tiene acceso, lo que genera exclusión.
Otro elemento son las leyes que emanadas por los congresos en lo operativo siguen dejando fuera a muchas personas de su cumplimiento por causas como la impunidad.
De la misma manera en los servicios públicos en México se observa que se trata de llegar a mas personas de acuerdo al cumplimiento de leyes que sustentan la accesibilidad de más personas, sin embargo muchos servicios ahora separan a hombres de mujeres, lo que genera exclusión en un plano objetivo, más allá de las necesidades de grupos vulnerables como las mujeres.
Hoy en día la pandemia de COVID-19 ha logrado dejar ver qué afecta a todos por igual y que también hemos logrado humanizarnos y encontrar acciones comunes para evitar los contagios. He podido ver en el supermercado el respeto a los espacios, tolerancia a grupos vulnerables para que se atiendan más rápido, entre otras cosas, pero lo que quiero decir es que si hemos podido ir cambiando ciertas culturas como de higiene, claro que podemos cambiar hacia nueva culturas de aceptación a lo diverso, al diferente.
Uno de los grandes retos de esta situación de Contingencia sanitaria es no permitir que el miedo domine nuestras acciones, no es posible que todos estos esfuerzos de cambio se contaminen con acciones de unos cuantos que ahora excluyen a personal médico y de enfermería, la línea hacia la discriminación puede ser rebasada lo que por ende atenta contra los derechos humanos.
Considero que es tiempo de ser pacientes, tolerantes y que podamos regular nuestras emociones a fin de no ser invadidos por el pánico, lo que nos llevaría cómo hemos visto en casos aislados a la transgresión de derechos, estamos ante un gran reto y solo llevamos una semana, ojalá que este tiempo de distanciamiento social sea un tiempo de reflexión a cambios de aceptación a la diversidad.




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