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Educación inclusiva y maltrato infantil en tiempos de Pandemia.



¿Que hicimos por estos niños antes, que pasa con ellos ahora y que haremos después en la escuela?


Hoy en tiempos de Pandemia las redes sociales invitan a la oración por los niños que viven maltrato en sus hogares, hasta las autoridades han lanzado campañas para dar a conocer las instancias que atenderán la violencia que hay en las familias durante esta fase inédita de aislamiento voluntario.

Pero, ¿qué hicimos por ellos antes de esta situación mientras pudimos? Difícil pregunta por contestar, pero muchas niñas, niños y adolescente que viven el maltrato por lo menos tenían un lugar seguro, su escuela, aunque en ella pase lo que Carlos Skliar materializa con sus palabras, infancias que se esconden para no ser descubiertas, por qué ahí, en ese lugar se olvidan de sus problemas, sus dolores del alma y el cuerpo, aun cuando ésta sea una extensión de su casa, pues en este espacio existe un héroe de carne y hueso que pueda recuperarlo, visibilizarlo, devolverlo a los demás y para sí.

Que hicimos antes de esta tragedia de salud pública que llevo al encierro a estas niñas, niños y adolescentes, a ese lugar que por ley de papel tendría que ser su espacio de seguridad, de salvaguarda y protección.

Hemos de ser conscientes que la OMS considera al maltrato infantil como un problema de salud pública y lo más complejo es que después de 1989 en la convención sobre los derechos de los niños en México han sido lentas las iniciativas para incorporar las propuestas emanadas en dicho encuentro. En 1992 se incorpora en el artículo 4o de la Constitución la noción de sujetos de derechos a los niños y niñas del país y hasta 2014 se emite la ley general para para la protección de las niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, estos esfuerzos poco a poco han ganado terreno, principalmente en instituciones como la escuela, lugar en el que se debe de garantizar sus derechos, así como brindar oportunidades de ser educados en ambientes de sana convivencia lo que se ha reforzado por medio del artículo 3o y la ley general de educación, no obstante, en la familia como institución inicial existe mayor dificultad para cumplir lo que las leyes establecen, porque es ahí donde es más común y normalizado el maltrato.

Pero, ¿qué pasó con hoy que están en sus casas? La respuesta puede ser lógica para quienes no han recibido empatía y tratos igualitarios al interior de la escuela, por lo que es predecible que no tengan herramientas para enfrentar el maltrato que seguramente están viviendo hoy en su casa, entonces qué pasará con ellos cuando regresen a la escuela, ese será un reto que los docentes tendrán que enfrentar si desean hacer algo por ellos.


Mientras que los que recibieron un trato digno, empatía por parte de algún héroe o heroína, entonces seguramente tendrán un motivo para regresar a la escuela, seguirán recibiendo oportunidades para poder cambiar su destino, por lo tanto, el trabajo con ellos deberá continuarse para seguir fortaleciendo su estima y las herramientas adquiridas con antelación para continuar con su resiliencia.



¿Qué haremos cuando estas niñas, niños y adolescentes regresen a la escuela?

En primera esperemos que este espacio de tiempo toque los corazones de los docentes que no reconocen la importancia de su papel para la población que más requiere apoyo, como la de las niñas, niños o adolescentes maltratados, entender que no es posible seguir normalizando el maltrato como parte de una supuesta solución a un problema de adultos que justifican sus actos violentos a problemas ajenos o en otros casos para corregir supuestas indisciplinas de los hijos.

Ojalá que este tiempo de distanciamiento permita sensibilizarnos hacia los demás, hacia los niños principalmente a fin de poder brindarles escucha a su regreso y empatía, lo que seguramente nos llevará a garantizar sus derechos con mayor facilidad, además de poder generar ambientes en los que la escuela sea un lugar seguro para que detonemos posibilidades diferentes de experiencias gratas que les ofrezcan un destino diferente y no solo para lo académico, sino también para el trato con los otros y que en un futuro se conviertan en padres protectores.

Estás reflexiones son resultado de mi experiencia, no solo de docente, sino también de la niñez que viví de maltrato, hoy comparto que para mí la escuela fue el lugar seguro que no tenía en mi casa, por lo que las vacaciones para mí no eran esperadas. Dejar de ver a mis héroes en la escuela, esos adultos que confiaban en mí no pudo haberme dejado las enseñanzas que hoy tengo.

Por eso creo que hoy aquellos niños que están en su casa con esta problemática requieren de nuestro apoyo cuando estemos nuevamente juntos, solo espero que seamos capaces de visibilizarlos para poder apoyarlos, brindarles caminos, puentes y en otros casos salidas posibles que los lleven a convertirse en los ciudadanos que necesita nuestro país.


Comentarios

  1. La primera reflexión por hacer desde mi punto de vista es hacia nosotros mismos como docentes, si consideramos que el maltrato abarca aquello que se hace en el plano físico, psicológico o emocional, así mismo la Omisión; podemos plantearnos varias preguntas:
    Hasta qué punto podemos ser actores o cómplices?.
    Estamos conscientes de la influencia que puede tener la historia personal y el estilo que usaron nuestros educadores, en las decisiones y formas de actuar o intervenir ahora como maestros???? .
    Nos damos la oportunidad de reflexionar sobre el resultado de nuestra práctica docente, considerando desde la evaluación diagnóstica, la planeación de la intervención y el seguimiento????
    Estamos concientes de que EL NO HACER, es una forma de maltrato???
    Empecemos por aquí, conozcamos los fundamentos legales y demonos la oportunidad de conocer más a nuestros alumnos, sus familias, sus contextos aulicos, sus docentes, las áreas de oportunidad, las posibilidades que existen para generar cambios y ACTUEMOS!!!!

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  2. Gracias por el comentario y coincido contigo, como docentes tenemos mucho que reflexionar, y para añadir a tus aportaciones sugiero que cada uno de nosotros analicemos como son nuestras actitudes hacia los diferentes y principalmente a los que supuestamente "nos generan problemas" por en ellos salen nuestros demonios y las formas en qué qué aprendimos a "ser disciplinados", por lo que hoy en día es necesario y urgente pasar del papel de la ley a su operación en la práctica y por qué no iniciar... En la escuela.

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